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miércoles, 2 de julio de 2008

Los telegramas se llevaban a los amigos

¿Alguien recuerda los telegramas?, el email los mató de forma definitiva, me alegro que le pasara porque uno de esos se llevó a mi Amiga Sylvia.

Era muy pequeña cuando empecé a escuchar en forma de susurros, ¿sabes a quién le llegó el telegrama?, ...a XXX, ¡ no me digas ¡ , ¿y se van todos?, si claro, pero era obvio, ahí todos eran GUSANOS. Esta conversación la escuchaba creo que desde que usaba pañales cada semana, a veces más de una vez a la semana, y se iba mucha gente que conocía, por culpa de un telegrama. Me asustaba con el cartero, mucho más cuando traía un telegrama, hasta que un día mi mamá me dijo que a nosotros nunca nos llegaría uno de esos que se llevaba a la gente, aparentemente no éramos gusanos.

A mi amiga y su familia se los llevó un telegrama, pero yo les veía cara de gente, no de GUSANOS, eran tan buenas personas, jugabamos horas sin discutir, viviamos a media cuadra, el día que lo supe tuve ganas de que a mi también me llegara el telegrama, lo que me importaba era mi amiga, por suerte los niños no tienen color político, alguien en la humanidad tiene que pensar con el corazón para que la vida tenga sentido.

El telegrama ya no existe, a mi amiga nunca más la ví, ni siquiera hablé con ella, supongo que nunca me escribió para evitarnos problemas, no se podía recibir cartas de GUSANOS, no entenderé jamás por qué tuve que cortar la comunicación con mi amiga, fue la primera sensación de rebeldía que recuerdo con claridad.

3 comentarios:

Yo Ana dijo...

Anita, eso del telegrama me pasó también, ya con 17 años, con una gran amiga, que se fue un poco antes del Mariel (con lo que se libró de los infames mítines de repudio). Yo si la fui a despedir al aeropuerto y lloramos a moco tendido. Me escribió un tiempo y luego perdimos el contacto. Que de desgarros hemos sufrido, y seguimos sufriendo!!! Sigo al tanto de tu crónica, está magnífica. Un abrazo,

Ana

Wesbri dijo...

Así estamos "desparramados" por el mundo sin saber que existimos unos de los otros.
A mi me retuvieron cuatro años por ser graduado universitario. El telegrama bendito que nunca llegaba con la frase "se puede ir ya no lo necesitamos". Buen comentario
Saludos desde la soleada Miami

Wesbri

Anónimo dijo...

Anita: Yo siempre quise que me llevara el telegrama. Esperé quince años por él que estuvieron llenos de servicio militar obligatorio, miserias, peligros, discriminación política. ¡Diós mío, como demoraste en enviarme el telegrama!