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lunes, 28 de julio de 2008

La vida en la ESVOC I.

El sistema educacional en el cuál vivíamos los chicos ESVOC fue una mezcla de rigor militar, con espíritu de ciencias y de curas Jesuitas creyentes de otro Dios. ¿Qué debía salir de esto?, jóvenes profesionales comunistas con una formación de excelencia, en mi caso falló solo una cosa.
La vida en la ESVOC era fuerte, el de pie era a las 6 de la mañana con una canción de Los Compadres que hasta hoy recuerdo, 10 minutos de gimnasia matutina y 20 para estar listo saliendo para el desayuno, la cama tenía que quedar estirada sin arrugas, todo muy ordenado, de lo contrario te ponían una anotación, 3 anotaciones te podías quedar sin ir a la casa el fin de semana.
Después de desayunar se hacía el matutino, todos los niños reunidos en una plaza izaban la bandera en acto solemne y se entregaban informativos tanto de la escuela como del país, después a clases o al campo a trabajar, los que tenían clases en la mañana iban al campo en la tarde y viceversa.
Recuerdo mi primer trabajo en el campo, me pusieron a aporcar tierra a unos sembrados de malanga con una guataca mas grande que yo y que pesaba tanto que apenas podía levantarla, me dieron muchas ganas de llorar y de irme para mi casa donde no tenía que hacer nada de eso, ¿por qué no lo hice?, no lo se, probablemente el saber que mi hermano había pasado por lo mismo y estaba saliendo exitoso, tal vez un convencimiento interno de que era el mejor camino para llegar a la Universidad y eso en mi casa era no negociable.
Terminando las clases o el campo teníamos 1 hora para almorzar y en la tarde la actividad contraria hasta las 5:30 o las 6, si no era fácil estar en clases toda la tarde, mucho peor era ir al campo con 36 grados de temperatura en pleno verano.
Mientras mas iba al campo mas estudiaba, pensaba que era la única forma de que nunca tendría que vivir de eso, convencida de que mis condiciones físicas no estaban hechas para este tipo de trabajo, me agotaba muy fácilmente y me costaba cumplir la norma, realmente puedo decir que jamás disfruté trabajar en el campo y no creo que haya aportado nada a mi formación ni que mi rendimiento haya sido rentable. No se cómo en el reino de la justicia social no se percataron que tenían a niños trabajando en el campo de forma obligatoria.
Después de tener 2 horas para bañarse y comer en la tarde había que ir al Autoestudio, a las aulas de 8 a 10 de la noche a estudiar bajo vigilancia de profesores de guardia, por supuesto que no había televisión. A las 10 de la noche todas las luces apagadas y a dormir hasta el nuevo día.
Esta rutina se repetía de Lunes a Viernes todas las semanas del año, salvo el miércoles en la noche que era de recreación y mis padres iban a verme y llevarme comida porque no comía casi nada de lo que me daban en la escuela.
Había dos formas de presión sobre los alumnos, primero el rendimiento escolar tenía que estar por sobre los 85 puntos en cada asignatura, de lo contrario había que irse del colegio, y ser participativo en las actividades revolucionarias de las organizaciones estudiantiles. En la primera no tenía problema, tenía mucho más que 85 puntos en cada una, en la segunda condición aprendí a fingir, no podía ser de otra manera porque mi papá me dijo que no les creyera y no les creí.
Fue fuerte la vida en la ESVOC, algunos no aguantaron y quedaron en el camino, los que salimos logramos vencer el rigor y formamos nuestro carácter y pensamiento agudo con fortaleza y determinación, lo que no logro saber es cuántos de los que salimos estabamos fingiendo políticamente, al parecer no eran pocos.

2 comentarios:

gladysCJ dijo...

Hola Anita. Me han gustado mucho tus posts. Como somos de la misma generación hemos tenido las mismas vivencias y todo esto que escribe recuerda mis tiempos de infancia e adolescencia. Yo también estudie en una vocacional! Vives en España? Puedes contactarme a mi cuenta de correo?

Anónimo dijo...

... La ESVOC
De los experimentos de Castro, este seguramente es uno de los que peor salió.
Preparar a miles de jóvenes con niveles de excelencia , entregarles conocimiento, enseñarlos a pensar; en fin: entrenarles el cerebro; fue la mejor manera de preparar a los futuros disidentes. Cuando en Cuba nadie era disidente, en los círculos de las ESVOC ya el tema era una inquietud, pocos lo decíamos, pero sabíamos que la cosa no era como nos decían.
Hoy día no se si fue bueno estar en la ESVOC o no... Creo que debió haber sido positivo, pero de lo que no caben dudas es de que fue muy duro.