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lunes, 7 de julio de 2008

Dos dioses no pueden coexistir.

Hace poco tiempo el Papa Benedicto XVI visitó Brasil; en esta ocasión dijo que América Latina era la esperanza de la Iglesia Católica. Siempre hemos sido un continente muy creyente. Este hecho me hace comprender lo difícil que sería para el pueblo cubano cambiar bruscamente de una vida cristiana a una vida total y radicalmente atea.
A tal punto llegó el extremo que hasta las imágenes del cuarto de la casa había que quitarlas por si acaso entraba alguien y las veía. Aparentemente mi mamá no se resignaba a que en mi educación no hubiera ni un vestigio de Dios, sorteando las miradas de los vecinos entraba corriendo a la Iglesia Católica por la sacristía, el sacerdote mismo nos hacía la catequesis a unos 8 niños, no más.
No había Monjas, creo ya todas habían tenido que salir de Cuba, yo daba cualquier cosa por ver una Monja de verdad, sólo las había visto en unas fotos que me enseñaba mi madrina de su colegio. Estando en la catequesis sentía una mezcla de tranquilidad y miedo que es difícil de describir, la tranquilidad era dada porque sentía una protección especial cuando estaba en la iglesia, solo me hablaban de amor, del Buen Jesús, y de su Madre María, el miedo era porque me sentía vigilada y sólo pensaba como salir sin hacerme notar. Fuera de la iglesia sólo escuchaba que había que dar hasta la última gota de sangre por la revolución, con lo que dolía hacerse exámenes de sangre, yo me retorcía sólo de escuchar hablar de tanta. La catequesis no me duró mucho, cada vez era más difícil entrar sin ser vista, y cada vez más, ser vista en la Iglesia era motivo suficiente para ser vetada en todos los aspectos de la vida.
Mi mamá no se resignaba a que no conociera a Dios, un día me dijo, vas a comenzar el domingo a ir a la catequesis de la Iglesia Evangélica, en ese instante se acordó que su familia por parte de padre siempre había sido evangélica, enalteció todas sus bondades y me dijo, ¡al final es el mismo Dios¡ y ahí solo te van a enseñar cosas buenas, terminó la frase diciendo, - los evangélicos no están tan perseguidos - , esta experiencia tampoco me duró mucho, no había bases sólidas que la sustentaran.
Este intento por darme a conocer a Dios de cualquier forma, cumplió sus objetivo, en mi tránsito de católica a evangélica recuerdo que conocí a Dios, a Jesús, me hablaron de amor y de cosas que los humanos no debían hacer, después cuando fuí adulta y dueña de mis actos volví a la Iglesia Católica, de donde nunca debí salir.
En Cuba no solo se prohibió practicar la religión, también se prohibió "Creer en Dios", si con estas palabras no fue escrito, todos sabían que Creer en Dios podía ser una acto deliberado de Diversionismo Ideológico, ¿por qué?, me preguntaba yo, si todo lo que dicen en las iglesias es bueno, ahora entiendo, me hablaban de que existía otro Dios, y dos dioses no pueden coexistir.

1 comentario:

Bati Burrillo dijo...

Magnífico el final del post.