Búsqueda personalizada

miércoles, 16 de julio de 2008

En cada cuadra un comité, en cada barrio revolución

En la esquina de mi casa, en una nave grande, una vez al mes se reunían todos los vecinos de la cuadra para le reunión del Comité, mi mamá no faltaba, se había tomado muy en serio aquello de integrarse al sistema, decía que por nosotros, mientras fui chica siempre la acompañé, entre chismes, la mención de los problemas de la cuadra que nunca se resolvían y sobre todo la información de los logros de la revolución transcurrían las reuniones.
A solo 1 año y 9 meses de la llegada de Fidel Castro al poder se crearon los Comités de Defensa de la Revolución, dicen que para defender al estado socialista de los EU y sus opositores en la Isla, era la estructura ideal para garantizar un espionaje total a nivel de cuadra, estaba creada en forma piramidal comenzando por la cuadra, después la zona, el municipio, la provincia y al final el país, la información fluía con rapidez en ambas direcciones a través de la estructura organizacional de personas dedicadas a trabajar en los CDR.
El presidente del comité era un vecino de tu cuadra, probablemente el de al lado, conocía los movimientos y acciones de cada uno, era como tener una cámara indiscreta las 24 horas, usualmente el cargo era usado para liberar envidias y resentimientos antiguos, porque obviamente el presidente no era el que mas capaz fuera de gestionar los problemas del barrio, sino el más revolucionario.
A los 18 años en Cuba te entregan el Carnet de Identidad y la inscripción en los CDR, la mayoría de edad para algunas cosas significa libertad y en otras obligaciones, cada desafío que enfrentaras en el futuro era antecedido por una averiguación en el comité, el presidente omnipotente y todo poderoso tenía la capacidad de decir lo que quisiera y quitarte en un instante la oportunidad laboral que habías estado ansiado, o algo tan simple como una licencia de radioaficionado.
En Cuba el desabastecimiento era cada vez más crítico, no se pensaba mucho en los problemas económicos que estaba enfrentando el país, lo importante era que en cada cuadra había un comité y en cada barrio revolución, total, ¿para qué comer?, los revolucionarios se alimentan de principios.

martes, 15 de julio de 2008

La historia de Cuba que conozco tiene un color.

Lo que pasó en el segundo anterior ya es historia, que simple definición, ¿pero cuántas versiones diferentes pueden existir de lo que sucedió?, la verdadera historia de un país sería la que relata los hechos ocurridos tal cual fueron, no se si existe algún libro de historia en el mundo que cuente la historia real de los hechos que describe, el problema es que la escriben hombres que no pueden abstraerse de su vida y su visión de las cosas. Me gustó leer "El general en su Laberinto", es una visión humana de Simón Bolívar, le gustaban las mujeres, andaba sucio, se enfermó de los pulmones, y eso no cambió la imagen que tenía de el.

La historia de Cuba que conozco tiene una cara, siempre lo supe, desde la primaria me hablaban de héroes demasiado ideales, ninguno había creído en Dios, todos querían llegar al Comunismo, no se si José Martí leyó la teoría Marxista, en todo caso a pesar de que había muerto medio siglo atrás también estaba en contra del imperialismo yanqui y era el autor intelectual de todo lo que había sucedido. Eran como Robin Hood, ninguno desistía ni cambiaba de ideales, no andaban con mujeres, no tomaban alcohol, y además nadie discrepaba con los líderes de la revolución, ¡que raros¡, pensaba yo, son como los héroes de los libros de cuentos, ¡perfectos¡. Además mis padres mencionaban a algunos que habían luchado en la Sierra y llegado hasta el final y después yo no los encontraba en los libros, no existían, se borraba toda huella de su participación.

Un día encontré algunos libros de historia antiguos en una casa que visitábamos, comencé a leer, era otro cuento de la historia. Estaba en sexto grado, mi maestra de historia era genial, se llamaba Angela, yo la imitaba hasta en su vocabulario, un día en clases le pregunté algo que había leído en el otro libro, le dije de dónde lo había sacado, me dijo, no vuelvas a leerlo, ese libro no sirve, sus palabras fueron tajantes, no encontré que era razón para una profesora tan sabia. Ese día tuve la certeza de que la historia que mi maestra me enseñaba tenía color y ella no me lo podía decir, igual respondía mi mamá cuando le preguntaba de algunos temas. Estaba tan acostumbrada a que había temas que ni siquiera se mencionaban, que aún me dura la lección y solo después de tantos años me atrevo a preguntar, ¿será que alguien habrá escrito una versión de otro color de la historia del siglo XX en Cuba?.

lunes, 14 de julio de 2008

Varadero antes, durante y después.

Antes, mi familia veraneaba en Varadero en una casa hermosa que tenía una bella escalera de caracol de mármol blanco que subía al 2do piso. Los dueños de la casa eran dos personas mayores que vivían solos y que nos arrendaban todos los veranos, un encanto de personas, al parecer no habían tenido hijos y por tanto en las vacaciones yo era la reina de la casa.
En esta época seguramente pocos cubanos podían ir a Varadero. De repente no fuimos más a esa casa, tampoco se habló del tema. La casa seguía allí como abandonada. ¡Qué pena¡, los vidrios de las ventanas rotos y el pasto crecía a su antojo. ¿Cómo era posible que alguien hubiera abandonado una casa así?, yo no lo entendía, ¿estarían muertos?.
Durante la década del 70 alcanzamos a ir algunas veces a uno de los tradicionales hoteles de Varadero, el Internacional, Ooasis, Kawama, a través de unas oficinas de turismo que se establecieron a lo largo de Cuba. Eventualmente se alcanzaba una reserva de hotel. Los hoteles estaban en franco deterioro, las habitaciones medio destruidas, las piscinas sin agua la mayor parte del tiempo y el concepto de servicio ya se había perdido completamente, pero la playa era la misma, con eso bastaba. Era la época donde se decía con mucha fuerza que gracias a la revolución todos los cubanos tenían el mismo derecho a ir a las playas, conocer Varadero y visitar los mejores hoteles que tenía el país. Buena intención pero cara. Salvo los hoteles del Ministerio del Interior, de los sindicatos y de otros tantos organismos del estado, que eran mucho más baratos y mejor surtidos, una vez más Varadero era exclusivo.
Después que los hoteles cayeron en bancarrota total por falta de un modelo de negocios sustentable, llegó la inversión extranjera, se comenzaron a remodelar y construir nuevos hoteles. Varadero volvió a ser selectivo, como antes lo fue, pero para que fuera "equitativo" no podía entrar ningún cubano a hotel en Varadero, era solo para extranjeros. Antes, según decían, Varadero era solo para los cubanos que tuvieran dinero, durante era para los que tuvieran amigos en el gobierno y dinero, después nunca más fue para los cubanos, cada vez se hizo mas exclusivo. ¿Cómo es posible querer una cosa y lograr justamente lo contrario?. Antes, durante y después Varadero ha sido y será un balneario exclusivo y orgullo de Cuba, bastaba con reconocerlo.

domingo, 13 de julio de 2008

La aventura de Forrajear con mi mamá.

Desde que tengo uso de razón el problema fundamental de los cubanos es “la comida”. Qué cocinar todos los días se convierte en un drama shakesperiano, ¿Qué hago hoy?, es la pregunta que se hacen las mujeres desde que abren los ojos al nuevo día.
El presidente de Cuba acaba de descubrir recientemente que hay que dar la tierra al que la produzca, claro reconocimiento de que el estado es incapaz de producir nada, lo único que un poco tarde, porque la gente tiene que comer todos los días, no puede esperar 50 años.

Un sábado cada 15 días mi mamá me decía, mañana nos vamos a “forrajear” a casa de tío Juancito y Justina. Que felicidad, me encantaba ir al campo. Para mí forrajear era una aventura, para mi mamá no lo era tanto.
Escribiendo esta crónica, quise saber el significado de la palabra “forrajear”, y me encuentro la sorpresa de que fue y es tan usada en Cuba que tiene un significado especial para la jerga cubana. Según la Real Academia de la Lengua Española uno de los significados de la palabra es:
“Forrajear” verbo intransitivo coloquial Cuba
Realizar todo tipo de gestiones para obtener algo muy difícil de conseguir.

El día de salir a forrajear, había que levantarse a las 5:30am para tomar un jeep que salía todos los días con rumbo al campo donde vivía la familia de mi mamá. Siempre preguntaba – mami, ¿por qué no vamos en el auto de papi? - , me decía: porque si lo agarran con comida en el auto se lo quitan, a los 15 días le volvía a preguntar lo mismo porque obviamente no lo entendía, si la comida era para la casa y el auto era de él.

Era un campo lindo donde vivían los tíos de mi mamá, allí también ella nació y creció. Todo verde, los ríos claros y la palmeras erguidas, esas nunca bajaron el cocote, las casas humildes, pero impecablemente limpias. Del campesino cubano se me quedó grabado en la mente como uno de los recuerdos más sencillos y bonitos de mi vida.

Mi mamá visitaba varios parientes. Todos la esperaban con algo, los plátanos manzanos, un pollito, el arroz, los frijoles y varias cosas más, mi mamá llenaba dos jabas grandes y alguna otra pequeña que yo llevaba; en la tarde salíamos un rato caminando, otro a caballo, hasta llegar al batey donde podíamos encontrar la guagua o algo que nos llevara al pueblo; a las jabas había que ponerle ropas arriba, mangos y otras frutas, para tapar lo que había debajo, nadie se podía dar cuenta.

Ahora entiendo por qué le llamaban “forrajear”. Que difícil era buscar comida, teniendo dinero no había donde comprarla, y teniendo mi papá auto había que traerla a pie y escondida. Para mí fue siempre una aventura inolvidable, me encantaba el campo, me tiraba en yagua por las lomas con las niñas de las primas de mi mamá, le daba comida a los animales y jugábamos a atrapar el pavo real, mucho más entretenido que lo que hago hoy con mis hijas cuando las invito al supermercado, pero que tranquilidad que puedo trabajar y con dinero, sin ocultarme de nadie comprar lo que ellas necesitan.

viernes, 11 de julio de 2008

La primera campaña comunicacional que recuerdo: “La zafra de los 10 millones”

Si de algo sabían los líderes en Cuba, era de Marketing, todas las teorías escritas por celebridades en Harvard habían sido usadas en Cuba, ahora lo comprendo.
La primera gran campaña que recuerdo era con el motivo de hacer la zafra más grande jamás hecha, había que producir 10 millones de toneladas de azúcar.
La radio, la TV, en todos los diarios se hablaba del avance de la zafra, a toda hora había entrevistas por todos los rincones del país, no se hablaba de otra cosa, yo recuerdo que perseguía el diario Melaíto porque siempre venía un Comics que se llamaba “Tekita Azukita y los Siete Samurai”, hasta los niños estábamos involucrados en el logro de la meta final.
Movilizaban a la gente por los trabajos hasta 1 mes, los domingos había movilizaciones por barrios, todos a cortar caña, recoger, y también a comer.
No se si se logró la meta, no lo recuerdo, tampoco creo que se hayan cuestionado si fue rentable parar medio país y redireccionarlo a otro objetivo, quizás la meta fue irreal como otras tantas, si alguna cuenta nunca se sacó en Cuba fue económica, las rentabilidades siempre fueron medidas en términos políticos, mientras más personas involucradas, convencidas y seguidoras tuviera la revolución mucho mejor para sus líderes.
Usando esta métrica esta campaña fue todo un éxito, claro que la inversión publicitaria era absolutamente irrepetible por ninguna compañía, todos los medios hablaban lo mismo a toda hora, no podían hacer otra cosa porque todos eran del estado. Es así como “La zafra de los 10 millones” fue la primera gran hazaña comunicacional de la que tengo recuerdo.

jueves, 10 de julio de 2008

Estrellas y Luceros Políticamente Correctas.

Todo lo que querías lograr en Cuba era solo Si o Si, estabas o aparentabas, ser revolucionario.
Los carnavales en Cuba se fueron deteriorando lo mismo que La Habana Vieja, hasta que perdieron su esencia y su glamour como la más grande fiesta popular no solo de Cuba, si no de muchos países de América.
Lo más glamoroso de Los Carnavales era la elección de la Estrella y los Luceros, al estilo Miss Universo. En todos los pueblos de Cuba se hacía un concurso con desfile público donde las jóvenes modelaban con un número delante de un jurado, que tenía la tarea de decir quién era la nueva estrella del Carnaval y sus luceros por un año más. Durante todas las noches de Carnaval se paseaban las elegidas en una carroza por todo el pueblo, les tiraban serpentinas, las aplaudían, ser la más linda era lo más importante que te podía pasar y pasabas a ser la jóven mas codiciada del pueblo.
Cuando la selección se complicaba el criterio era la integración revolucionaria de la familia y de la misma joven. Así que teníamos estrellas y luceros políticamente correctas.
Con 8 años mi mamá insistió en que me presentara al mismo concurso para niñas, pasé la preselección y llegué a la selección final con 15 niñas, en la primer vuelta quedé eliminada, me convencí de que la belleza no era mi fuerte, tampoco lo de revolucionaria, en lo adelante no dejé de estudiar y dedicarme a la ciencia.
Por suerte, muchos de los grandes matemáticos eran alemanes y rusos, no había problema de que prohibieran sus teoremas, Pitágoras estaba en remojo, porque eso de que existió una hermandad pitagórica era medio subversivo.

miércoles, 9 de julio de 2008

La Ley del Vago

Debo haber sido muy chica cuándo comencé a escuchar que mi mamá discutía con mi papá diciéndole que tenía que buscar trabajo, el decía que con el “estado” no quería trabajar, yo no entendía nada, mi papá era muy trabajador, de hecho era el proveedor de la casa, como todo buen varón cubano, ¿para que mi mamá insistía si a el no le gustaba trabajar con ese tal “estado”? Enseguida que tuve edad entendí las razones de su negativa, mi papá lo explicaba cada vez que tenía oportunidad, llegando a ser casi su único tema de conversación, con toda razón, fue su proyecto de vida frustrado de la noche a la mañana.

La intervención de todos los negocios privados por la revolución cambió de forma repentina el orden de las cosas, las fuerzas interventoras venían en nombre del pueblo a apropiarse del negocio y todo lo que contenía adentro, la orden era clara, no había excepciones ni razones, el negocio quedaba en manos del pueblo. Pero, ¿quién era el pueblo?, ¿mucha gente o alguien en particular?, quién se haría responsable de que todo siguiera funcionando, quién tenía los conocimientos y el empeño de hacerlo como si fuera propio, eso nadie lo planificó y las cosas se fueron dando como iban saliendo.

Algunos de los obreros quedaron en los mismos puestos, pero los dueños quedaron sin trabajo del día a la noche, ¿que hacían estas personas acostumbradas a liderar sus propios proyectos y que además habían sido despojadas de la noche a la mañana sin tener derecho ni siquiera a manifestar sin inconformidad? Al estado se le ocurrió que tenían que trabajar con la revolución o de lo contrario había que aplicarles la ley del vago.

Mi papá y su hermano habían logrado levantar un taller de muebles con mucho esfuerzo, mi tío mas negociante y mi papá con un talento especial para ejecutar y ordenar el trabajo empezaron pronto a ver los frutos de su empeño. No heredaron nada, tampoco se lo quitaron a nadie, al contrario, ya le daban empleo a más de 20 obreros, a algunos hasta le enseñaron el oficio para que salieran de la pobreza, eran verdaderos emprendedores.

Pero llegó la intervención, se los quitó todo y cerró su taller, nunca más volvió a funcionar con la prosperidad de antaño, muchas herramientas valiosas fueron tiradas al patio, total a quién le importaba si no las habían pagado ni sabían usarlas, se oxidaron con tanta lluvia. Mi papá lleva casi 50 años lamentándose de esta pérdida todos los días, se resistía a trabajar con el nuevo “estado”, quería su propio negocio, ser su jefe y prosperar. Aguantó un tiempo hasta que pudo, tanto insistió mi mamá en que no había otra alternativa que buscó trabajo. Mi tío nunca lo hizo y pasó de ser empresario exitoso a vago, a mucha honra decía, vago, pero no esclavo.

Siempre me he preguntado, ¿por qué esta parte de la historia nadie la hace?, ¿por qué siempre se escribe la parte de la historia donde la revolución quizás justamente dio, y no la parte donde injustamente quitó? Es que la historia tiene muchas versiones y varias verdades, yo les acabo de contar una de ellas.